Hace tiempo que no entraba a este sitio, la verdad es que de pronto olvide que lo tenía, será por que significó tanto en algún momento de mi vida, o tal vez la verdadera razón es que deje de escribir hace mucho tiempo. Hoy estoy aquí a petición de muchos, jajaja, espero que me visiten y dejen sus comentarios, y si no por lo menos agradezco que lean este espacio; es curioso pero en las últimas 24 horas dos personas me han dicho que vuelva a escribir, una de ellas hasta me recordó esta página, la otra persona, mi mami, es la que me enseño a escribir (incluyendo la ortografía).
Hoy, pensado las razones por las que deje de escribir encuentro muchas, pero al pensar en eso también pienso (ya saben como es el cerebro de una mujer, piensa tantas cosas a la vez) en las razones por las que empecé a escribir. La verdad desde que tengo uso de memoria lo hago, la primera vez que recuerdo fue una carta a mi padre, la verdad es que la escribí por que tenía tristeza, coraje, desilusión, y tantas cosas, que la única manera de expresarlo fue escribiendo, además claro, que mi papá no me hubiese escuchado. No recuerdo lo que escribí, solo recuerdo que lo hice en las hojas de una pequeña libreta de páginas verdes, ahí escribí toda la desilusión que sentía en ese momento, baje de mi casa y la deslice por la puerta del consultorio de mi papá. Nunca me dijo nada, solo sé que la leyó, por que por mucho tiempo esa pequeña carta, permaneció debajo del cristal donde la podía leer todos los días, junto a algunas oraciones e imagines que él ahí tenía. No sé que paso por su mente, no sé que pensó, si lo habrá lastimado, o habrá reflexionado acerca de ello, la verdad nunca lo sabré, solo sé que con el tiempo me canse de esperar a recibir una respuesta. Después empecé a escribir todo lo que sentía en un pequeño diario, regalo de mi madre, pero un día descubrí que era más fácil expresar mis sentimientos si los dirigía a alguna persona, en una carta (aunque aún guardo ese pequeño diario, incluso conservo la llave :D). Con el tiempo el escribir se convirtió en la manera de desahogar mis sentimientos, no entregaba las cartas por que la verdad es que no esperaba ninguna respuesta, a final de cuentas ese no era el fin. Y así tengo cartas guardadas desde hace muchos años.
Volviendo a la pregunta del 1 000 000, ¿por qué dejé de escribir? Pensando en la respuesta la última vez que escribí, transcribí la carta y la envíe vía email, la verdad no me gusto la respuesta y menos me gustó recibirla por el mismo medio que yo misma había utilizado. Creo que de ahí fue que pensé que si iba a decir algo era necesario hacerlo de frente, para recibir una respuesta de frente, y desde ese día decidí que tampoco era bueno guardarme mis sentimientos, que era mejor expresarlos. Así que pensándolo de este modo, la razón de hacer las cartas se volvió nula, creo que esa fue una de las verdaderas razones por la que deje de escribir. La otra razón es que, hace algunos años conocí a alguien a quien le entregué todos mis sentimientos en papel para que tuviera la prueba en sus manos de lo que él mismo inspiraba en mí, creo que después de eso mi corazón decidió no volver a escribir y dejar de transmitir sus emociones de la manera en que lo hizo en ese momento, para que aquello quedará en él como un recuerdo de esos bellos momentos. Después, cuando mi corazón se volvió a enamorar encontró una manera nueva de comunicarse, igual de mágica que la anterior, pero diferente y especial para ese nuevo sentimiento. En este momento sé, que aunque mi corazón se encuentra en recuperación, encontrará una manera diferente de comunicarse.
Por lo pronto, estaremos mi corazón y yo aquí, escribiendo para quien desee escucharnos, y si en este ciber espacio existe alguien que se identifique con nosotros, encontrará aquí una nueva amiga, capaz de escuchar y con ganas de ser escuchada. Un beso enorme a todos, en especial a mi madre que siempre está a mi lado, pase lo que pase, y a mi hermana que ha sido mi compañera de toda una vida; y muy cariñosamente a esas tres personitas, ustedes saben quien, que nunca me han dejado, aún cuando me he equivocado, y que aunque no son de mi familia, se han vuelto mis hermanas de la vida. Las amo.

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